lunes, 4 de abril de 2016

Click para agrandar

Eres más


Viajar


Exactamente así, con un plus; de pronto reconocés tus rayitas, las que pasás, las que no, las que no volverías a cruzar,...
Posted by Ir de camino.:.COUNSELING on Jueves, 2 de julio de 2015

Sabiduría en sobre


Sabiduría en sobre, para echarle al café mañanero!
Posted by Ir de camino.:.COUNSELING on Miércoles, 10 de junio de 2015

Confianza


Si bien la confianza en uno mismo es un proceso que comienza a construirse desde el vamos -viene de la mano de la...
Posted by Ir de camino.:.COUNSELING on Martes, 9 de junio de 2015

jueves, 11 de junio de 2015

Afinando para ponerse de acuerdo

¿Le hago caso a mi mente que me advierte desde la lógica irrefutable? ¿Le hago caso al corazón que me impulsa sin medir riesgos?
Osho sostiene que mente y corazón son mecanismos. La mente  es un instrumento de la lógica y el corazón, un instrumento de las emociones. La primera está presa de las palabras, de las argumentaciones y de un eterno discurrir sin llegar a ningún lugar. El corazón, en cambio, ciego, arremete, se mueve y también da vueltas sin parar con las emociones. Desborde de lógica y razonamientos y desborde de sentimientos y emociones. ¿Cuántas veces no nos hemos sentido atrapados hasta el borde de la asfixa entre nuestra mente y corazón? ¿Cómo lograr esa armonía necesaria, ese equilibrio sanador?
Cada uno de nosotros recorre un sendero particular, armado de su lógica y de sus emociones. Va, a su vez, rodeado de otros con sus propias y singulares condiciones. Todos luchando para ver quién manda, quién dice qué hacer, la mente o el corazón.
Tal vez, tenemos que pensarnos como si fuéramos un instrumento al que hay que afinar. Nuestra mente,  nuestras emociones comienzan a armonizarse, empiezan a buscar el punto de equilibrio, el cuerpo deja de ser el campo de batalla, el "sí mismo" se enriquece, el "yo" se pacifica.
Nuestras abuelas resolvían este barullo diciéndonos que le hagamos caso a la intuición. Entiendo, en este caso, la intuición como un chispazo de reconocimiento, como ese momento maravilloso en  que la mente y el corazón se pusieron de acuerdo. Aún así, ese chispazo es aleatorio, no sabemos cuándo sucederá otra vez. Es entonces cuando tenemos que tomar el asunto en nuestras manos y aprender los lenguajes, la manera particular de decir de la mente y de nuestras emociones y gestionar nosotros mismos la concordancia. Dejar de estar atrapados en esta contradicción implica sólo esto: atención y silencio para poder escuchar esas voces, distinguir sus sentidos y ponerlos al servicio de nuestro crecimiento personal, de nuestro bienestar.
Volvernos "sentipensantes" como decía Eduardo Galeano, esas personas que "no separa la razón del corazón. Que siente y piensa a la vez. Sin divorciar la cabeza del cuerpo, ni la emoción de la razón".
Es todo un trabajo, pero vale la alegría.

©Alejandra Gómez Joaristi

martes, 9 de junio de 2015

Chantaje emocional


domingo, 15 de marzo de 2015

Clase 12: Arrullar nuestros enojos ~Eduardo Chaktoura

¿Qué es eso que tnto te enoja? ¿Podés identificarlo? o, acaso, ya llegaste a la instancia en la que todo resulta molesto por demás. El que se enoja pierde, supo advertirme un amigo, por consejo de un hombre sabio que supo sobrevivir a más de un naufragio existencial. Así como recomiendo registrar frases prevcentivas como éstas, acpeten también la recomendación saludable de quien hoy se dispone a reflexionar en torno del aspecto positivo de nuestras aparentes insatisfacciones. Sobran los testimonios de quienes han sabido sortear hasta la peor de las tormentas, e incluso han salido fortalecidos.
Por definición, el estar enojado es una emoción fuerte que puede estimular una acción agresiva. Es una reacción fisiol+ogica psicológica al dolor, el sufrimiento, la amenaza o el peligro. Algo que pasa o que dicen nos pone en alerta. Y frente a lo que se impone como amenza, el cuerpo se prepara para el ataque o la fuga.. ¿Sos de los que le hacen frente al vendaval o de los que se retiran, enojados, en medio de la contienda? Cuando no logramos detectar los porqués, es cuando esta emoción negativa corre riesgo de enquistarse, al extremo de creer que estamos condenados al naufragio. ¿Quién dijo que no estamos a tiempo de salir a flote?
La violencia, así como la peor de las tempestades, suele fundarse allí, donde mueren las palabras y el estado de temor y enojo se convierte en rasgo; en una maldita costumbre. El reconocer a tiempo nuestros enojos nos motoriza hacia la meta saludable. Si bien lo recomendable es hacerlo antes de que el mar nos haya inundado el barco o devastado la playa, aquel viejo lobo de mar también supo decirle a mi amigo: "Hazte cargo de tus broncas, echa la red en la profundidad y distingue la pesca".
Para desandar el embrollo, lo mejor será detenernos a pensar cuáles son los verdaderos motivos de cada malestar. Más allá de las condiciones del tiempo, sean buenas o malas, siempre resulta saludable pensar qué nos ha traído hasta acá. Incluso hasta el hartazgo saludable (porque también hay un enojo positivo o un sentido positivo del enojo), el tránsito por la vida a conciencia plena implica reconocer, aceptar (sin por eso resignarse) en qué aguas estamos nadando. Y, de este modo, revertir todo aquello que nos ha llevado hasta el enojo extremo de vivir enojados en la más solitaria de las islas. Intentemos ser concretos y positivos, sin más juicios que el darnos cuenta y el hacernos cargode la situación.
Así como con los miedos, con los enojos no hay otra más que surfear las olas que nacen con la brisa de una queja y terminan rompiendo con la bronca que alcanza lo que no resulta como esperábamos. ¿Cuáles son nuestros niveles de tolerancia a la frustración? Resulta necesario revisar todo lo que nos llevó a pilotear la nave de esta manera, y operar bajo este mecanismo de defensa y afrontamiento, esta forma destructiva (autodestructiva) de comportamiento y comunicación.
¿Cómo es que todo, hasta lo más simple, puede alcanzar semejante furia devastadora? ¿De dónde viene tanta bruma? Tal vez, un cambio de dirección en nuestra mirada crítica pueda amainar el tormento y hacer que el mar recobre su naturaleza de arrullo y serenidad. Ayuda tomar lápiz y papel, así como cualquier otra herramienta que nos permita recorrer el mapa en otra dirección: ¿Qué nos enoja? ¡Cuánto? (si les sirve, utilicen la escala del 1 al 10 para cada situación). Una vez descubierto el primer paso (incluso, cuando no logremos identificar la causa aparente de tanto incordio) atrevámonos a dar un paso más allá: ¿por qué creemos que nos enojan tanto los motivos que hemos identificado a primera vista?
Cierren los ojos e intenten conectarse con ese mar de calma. Si no logran conectar con la imagen y la sensación, no se enojen.Conecten con la respiración, suavicen los vientos interiores y relean con más pausa la clase de hoy. Si no es hoy, será mañana.

Los derechos de imagen y texto son de sus autores: Eva+ y Eduardo Chaktoura y en lo que correspondan de ©La Nación Revista.

domingo, 1 de marzo de 2015

El caos es un orden sin descifrar. ~José Saramago

Caos. Orden. Sin. Descifrar.

Búsqueda de sentidos. Para poder encontrarnos en nuestro reflejo. Descifrar el orden escondido en el caos. Sin embargo, creo que la única manera de hacerlo es abandonando un pasado al que primero tenemos que dotar de significación. De ahí la búsqueda. De ahí la necesidad perentoria de presente. Aquí y ahora. Porque el futuro no es. Todavía.
Hagamos que las cosas cambien.
(aunque nos cueste) 




©Alejandra Gómez

La importancia de saber quiénes somos

hacé click y agrandá
Podemos descubrir nuestros recursos en esos momentos. O podemos tomar la decisión de construirlos.

jueves, 26 de febrero de 2015

Permiso y liberación

“Nuestro temor más profundo no es que seamos inadecuados. Nuestro temor más profundo es que somos excesivamente poderosos. Es nuestra luz, y no nuestra oscuridad, la que nos atemoriza. Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, magnífico, talentoso y fabuloso? En realidad, ¿quién eres para no serlo? Infravalorándote no ayudas al mundo. No hay nada de instructivo en encogerse para que otras personas no se sientan inseguras cerca de ti. Esta grandeza de espíritu no se encuentra solo en algunos de nosotros; está en todos. Y al permitir que brille nuestra propia luz, de forma tácita estamos dando a los demás permiso para hacer lo mismo. Al liberarnos de nuestro propio miedo, automáticamente nuestra presencia libera a otros”.
                                                                                             ~Marianne Williamson

Aprendizajes que todo alumno debería aprender en la escuela

En el blog de Educación de SMConectados, os queremos presentar cinco aprendizajes que todos nuestros alumnos deberían adquirir antes de terminar su etapa escolar. No hablamos de Matemáticas, ni de Lengua, ni de Conocimiento del Medio ni de Música.
Hablamos de aprendizajes que no aparecen en el currículo y que son los que determinan el verdadero éxito de la escuela, que no es otro que el de preparar nuevas generaciones que sean mejores que las anteriores.
Estos aprendizajes son:
Aprender a valorarse cada uno de manera individualizada. Se representa por:
Disponer de un sano sentido de la autoestima. El alumno tiene que aprender a estimarse de acuerdo a la realidad, y no basándose en roles estereotipados y basados en modas.
Disfrutar y mostrar una imagen de su cuerpo saludable y acorde a su propia personalidad.
Tener la expectativa de ser tratados con ese nivel fundamental del respeto al que todo ser humano tiene derecho, y en caso de necesitar defenderse, saber cómo hacerlo sin hacer uso de la violencia.
Aprender a valorar de manera realista sus logros personales y sus méritos en el mundo real de acuerdo a una percepción realista del trabajo que haya tenido que realizar para disfrutarlos.
Disponer de la conciencia de que invertir en uno mismo es una de las mejores inversiones que pueden hacer. Aprender a disfrutar de su tiempo libre, tener hobbies, participar en grupos y establecer amistades.
Aprender a valorarse como individuo dentro de una sociedad : Esto se representa por:
Fomentar en ellos la idea de que cada ser humano tiene valor y merece el mismo nivel de respeto que el resto.
Desarrollar el concepto de empatía y la necesidad de aprender a ponerse en el lugar de otros ante diversas dificultades.
Aprender a hacer buenos amigos y aprender a mantenerlos de una manera adecuada, respetando siempre la propia individualidad frente al gran grupo.
Enseñarles a ser personas humildes. Es muy necesario que dispongan de la capacidad de darse cuenta de la pequeñez de nuestro universo en el ámbito de las cosas, y dentro de los universos personales de otras personas.
Fomentar la independencia: Se debe fomentar los siguientes aspectos:
Independencia intelectual. Aprender a defender sus creencias frente al gran grupo.
Independencia emocional. Enseñarles a no tener necesidad de la aprobación o a no depender de un exceso de atención de los demás , no ceder a la presión de grupo.
Independencia social. Se les debe enseñar a tener cuidado de su persona tanto a nivel físico, como emocional y social.
Fomentar la curiosidad y el pensamiento crítico:
Se les debe enseñar cómo examinarse a sí mismos y al mundo que les rodea constantemente, sin dejar ninguna hipótesis por constatar siempre que puedan. El pensamiento crítico y el auto-examen son esenciales para convertirse en personas plenamente efectivas a nivel social.
Fomentar la curiosidad. Aprender a disponer de sus propios intereses personales y animarles a través de sus aficiones y de la participación de sus padres y amigos cercanos en ellas.
Enfrentarles a nuevas ideas y experiencias cada vez que sea posible y acompañarles en el proceso de aprendizaje.
Fomentar el desarrollo emocional y la expresión personal:
Enseñarles a disfrutar de el uso de la libre expresión como imperativo humano , y alentar y ayudarles a hacerlo de manera sana y constructiva.
Autodisciplina : Enseñarles que, la mejor manera de llegar al éxito, es ser conscientes de la necesidad de ser disciplinados en las tareas para conseguir sus objetivos.
La autocomplacencia debe ser fuertemente desalentada. No se debe fomentar la sensación de que, ante el error, la mejor solución es buscar la salida y no volver a enfrentarse a los problemas que le han hecho fracasar.

Fuente: http://blog.smconectados.com/2014/04/17/cinco-aprendizajes-que-todo-alumno-deberia-aprender-en-la-escuela/

miércoles, 11 de febrero de 2015

Dale


“El amor a uno mismo es el comienzo de un romance que dura toda la vida”, dice Ocar Wilde. Y es la manera más efectiva para que la tortilla se vuelva.

jueves, 27 de noviembre de 2014

La persona justa

Óleo de Enrique Chernaez
Ese es el nombre de una novela de Sándor Márai. La primera parte -el primer punto de vista expuesto- termina así:
"Descubrí, querida mía, que la persona justa no existe.
     Un día desperté, me incorporé en la cama y sonreí. Ya no sentía dolor. Y de golpe comprendí que la persona justa no existe. Ni en el cielo ni en la tierra, ni en ningún otro lugar. Simplemente hay personas, y en cada una hay una pizca de la persona justa, pero ninguna tiene todo lo que esperamos y deseamos. Ninguna reúne todos los requisitos, no existe esa figura única, particular, maravillosae insustituible que nos hará felices. Sólo hay personas. Y en cada una hay siempre un poco de todo, es a la vez escoria y un rayo de luz...".

Cuando hablamos de lo tanto que el amor hace sufrir, de lo terrible del desengaño amoroso, lo hacemos por la extraña creencia en un amor que nos completa, como si nos faltara algo y lo que nos diera la sensación de unidad fuera el encuentro con un otro que es nuestra "alma gemela", nuestra mitad. El amor con mayúsculas, desde esta perspectiva, lo es en tanto y cuanto encontremos a esa persona ideal, a esa persona justa. Pero esa persona justa, como dice Marika, no existe. Sin embargo insistimos, idealizamos a la persona y al amor y mientras la ilusión de la perfecta comunión con la persona perfecta dura, ese amor es fuerte, todopoderoso y nos hace felices. Pero cuando la realidad cae sobre el vínculo, cuando nos damos cuenta de la "imperfección" del otro, y descubrimos aterrados que es sólo una persona, creemos, erróneamente que el amor duele. Duelen otras cosas en una relación. Pero un amor sano, que ha crecido al calor de la honestidad, del compromiso y del respeto por la singularidad de cada miembro de la pareja, no lastima. Esos son los vínculos que superan las crisis, los que pueden salir fortalecidos de esas situaciones, los que pueden revisar su propia historia y repactar la convivencia.
Podemos reconocernos en el otro. Podemos crecer aceptando que las diferencias forman parte de lo que decidimos construir juntos. En todo caso ese amor que nos completa, no lo hace desde algo que nos falte como si fuéramos sujetos defectuosos, sino que añade, suma, desde lo que nos diferencia, desde lo diverso, desde lo magníficamente particular. Esa es la única magia, darnos cuenta de que somos distintos y amarnos. Tal vez entonces, se configure la persona justa, esa que es y no es todo lo que queremos. Como vos, como yo, como todos.


©Clr. Alejandra Gómez Joaristi





Soy más fuerte que mis dificultades: repetilo como un mantra


Inteligencia emocional

click para agrandar

En dos pasos

martes, 25 de noviembre de 2014

Boyhood

Manu tenía razón. Manu es el hermano de Z, mi niña.
— A vos no te va a gustar —le dice al padre.
 — ¿Por qué no? — Naaaah, vos sos más de tiros. Y con eso dio por zanjada la cuestión en relación al padre.
 — Pero a vos sí, mirala.
Y la vimos. Con Z. Termina la película y ella se quedó con esa sensación de "quiero más, adónde está lo que falta contar".

Pero no se puede seguir contando porque Boyhood es eso, una película acerca de crecer. Acerca de esas cosas mínimas y no tanto que nos pasan todo el tiempo. Es la vida sin grandilocuencia. Sin la épica hollywoodense. O sin lo que Hollywood y algunos espectadores creen que es la vida. Los abonados a todo tipo de series y películas o algunos libros -a veces, no siempre-, tienden a creer que la ficción es una copia fiel de la realidad. Que en las vidas de las personas pasan todo el tiempo o casi eventos que nos ponen a la altura del héroe. O bien son tan trágicos que nos sentimos sobrevivientes emocionales.

Pues es hora de que lo asumamos, la vida no es tan grandilocuente como en las películas. Todos llevamos nuestras mochilas llenas de sueños rotos y esperanzas vacías. De alegrías totales y otras incompletas. De felicidades truncadas y de la sospecha de que la felicidad es un camino. Todos crecemos y crecer es más o menos doloroso de acuerdo a los recursos que supimos construir y que serán tanto más creativos, honestos y sanos como lo que nuestros padres nos hayan podido transmitir de acuerdo a su conocimiento, presencia y constancia. Y el amor se cuela por cada intersticio de ese crecimiento. De manera evidente o no. Pero se cuela.

Y en ese sentido, todos y cada uno de nosotros somos sobrevientes emocionales. Somos los hérores de nuestra propia historia. Porque hemos sido también el villano. Porque lo estamos siendo y no entendemos qué nos pasa. Porque a los cinco minutos la maldad, la crueldad, la desidia se topa de frente con un propio cuestionamiento que nos hace temblar y preguntarnos ¿quién soy? ¿adónde voy? ¿qué quiero? Son preguntas que se repiten todo el tiempo a lo largo de nuestra vida. Cuando somos adolescentes son centrales y desatan la angustia y la ira. El dolor siempre busca una salida y esa salida casi siempre estalla en el lugar y momento menos oportuno. Pero muchos adultos tenemos esas preguntas guardadas en una caja cerrada con mil candados. Por eso Boyhood termina en el momento en que termina. Porque seguimos creciendo. Y en todo caso, volviendo a eso de la cosa épica, me quedo con algo que dijo Auggie, el personaje principal de "La lección de August":



©Alejandra Gómez Joaristi

miércoles, 5 de febrero de 2014

Qué harías...?

C O N los otros